Despuès de una noche de altiiisima jodaaa.. asi kedamOs! jaja =P
jueves, 1 de noviembre de 2007
miércoles, 31 de octubre de 2007
La Renga
Surgidos en la geografía árida y complaciente del barrio de Mataderos, con todos los vicios y virtudes del follaje urbano, La Renga se transformó en un referente claro de la última generación del rock nacional. La banda se consolidó entre un público incondicional que interpretó toda una ideología a partir del mensaje contestatario y una postura al margen de los negocios del mundo del espectáculo. Miles de chicos llenan estadios cada vez que el grupo de Mataderos aparece para tocar y cada vez son más los que advierten similitudes con los emblemáticos Redonditos de Ricota.
Todo comenzó en las nochecitas de Mataderos cuando la banda de amigos se juntaban para tomar algunas cervezas y perderse en conversaciones metafísicas que no eran otra cosa que el análisis de lo cotidiano de lo que pasa en cada esquina de barrio, en cada casa de clase media y baja de este país. La música merodeaba en sus cabezas con ganas de atraparlos y fundirlos en un grupo de rock. Eso fue lo que pasó por una sencilla necesidad de "empezar a traducir en música esas conversaciones que teníamos y decir lo que pasa entre acordes de guitarra" Gustavo Chizzo Nápoli, y los hermanos Jorge Y Gabriel Iglesias cimentaron una banda de rock que estaba decidida a salir a tocar sin transar con nadie y con una ideología semejante a la de los Redonditos de Ricota. Corría el año 1988 y todavía los tres adolescentes inquietos no habían terminado el secundario -"invertíamos mucho tiempo en la música y en otras cosas tan interesantes como estar en un aula de clase", comentaría años más tarde un miembro de la banda-, pero ya estaban trabajando en diferentes oficios para conseguir algo de plata. Ninguno de los tres imaginaba que las curvas del destino irían guiando a este trío hasta convertirse en el referente de miles de jóvenes no solo de Argentina sino de muchos países de Latinoamérica. Hasta ese momento Chizzo era un eficaz changarín que se las rebuscaba con trabajos de plomería, Gabriel "Tete" repartía sus horas entre la lectura de viejas colecciones literarias y su cargo de obrero raso en una fábrica de bujías y Jorge "Tanque" manejaba un taxi por la ciudad y recolectaba historias urbanas. El país se debatía entre los agitados días de la hiperinflación y el gobierno de Raúl Alfonsín agonizaba. El equipo del barrio, Nueva Chicago, concentraba centenas de fanáticos en los tablones con una destacada campaña. Y mientras tanto, en una calle con aroma arrabalero, Chizzo, Juan y Gabriel se juntaban a zapar. Por esa época, los hermanos Iglesias y Nápoli se prendieron a una zapada colectiva en la plaza. Allí había gente de todo el barrio y la cosa había sido organizada por otros pibes de la zona. Esa noche empezaba un nuevo año y cada uno de los tres muchachos había augurado "un 1988 con emociones fuertes". El deseo comenzó a hacerse realidad poco después, aunque a esa altura los tres tipos de pelo largo, pantalones de jean ajustados al cuerpo y remeras negras, ni siquiera se dieron cuenta. La historia oficial acredita que aquella noche de estrellas luminosas y brisa cálida, Chizzo, Tanque y Tete se calzaron los instrumentos y comenzaron a forjar la historia de la banda que con el tiempo sería la más famosa de todo Mataderos: La Renga. Chizzo se colgó la guitarra, Tanque se sentó en la batería y Gabriel se las arregló con el bajo. Los tres amigos de barrio siguieron reuniéndose para improvisar algunos experimentos musicales en salas de ensayos que habían decidido montar en sus habitaciones. Desde aquél momento hubo códigos y leyes inquebrantables sostenidas por la trilogía "sencillez, honestidad y amistad". Con esos valores los pibes de Mataderos dieron inicio a La Renga. Fue gracias a estos postulados innegociables que La Renga se transformó en poco tiempo en una banda de culto para miles de adolescentes ávidos de encontrar un nuevo mesías de las calles. La banda captó un sector del público adolescente de escasos recursos económicos, que tiene como prioridad el trabajo antes que el estudio y suele rebelarse con argumentos puntuales hacia una sociedad que cada vez desvía más lo valores hacia la estética cáscara. Los muchachos todavía recuerdan cuando Chizzo lanzó su hoja de ruta para encarar los terrenos de la industria del rock nacional: "Todos acá estamos pelando por la misma", l.a postura rebelde y contestataria comenzó a salpicar los shows de la banda y por eso no faltaron frases tales como "ahora que el gobierno democrático es casi como el de los represores pero con otro chamuyo". La suerte ya estaba echada y una vieja conocida que tenía habiridades cultas en el tema del tarot y la lectura del futuro le murmuró al oído de Chizzo que había que darle para adelante con el tema este de la música. La Renga ni dudó y se lanzó a las calles con su mensaje crudo y frontal. Los meses fueron cayendo del almanaque de aquel 1988 mientras la agrupación tocaba y al mismo tiempo cada uno mantenía su empleo. El estilo se fue gestando con la fusión de blues argentino y un rock & roll cuadrado, con ritmo suficiente para levantar de las sillas a los que se acercaban a escucharlos. Los gustos de los músicos no han cambiado demasiado desde aqúellos días y todavía guardan los discos de Vox Dei, Manal y Pappo's Blues, que siempre son mechados con Iron Maiden y Led Zeppelin. De la mezcla de esos estilos lograron ritmos poco originales en su estructura, pero con letras francas y agresivas, y sonidos pega- dizos. Algunos covers de Creedence Clearwater Revival y otros temas propios fue ron la receta que La Renga Ilevó bajo el brazo en sus primeras excursiones para tocar más allá de la frontera del barrio. El ineludible obstáculo que significa trasladar los equipos y cargar con los gastos del traslado fue resuelto entre los amigos de la banda, quienes de a poco empezaron edificar una suerte de pasado "en la que se repar--ten pérdidas y gancias". "Tras unas pocas presentaciones callejeras y en fiestas de conocidos, nos fuimos a tocar a Larrazabal", siempre recuerda el guitarrista cuando evoca los tiempos de trasnoches en el club social y deportivo con nombre de prócer. Era una típica sociedad de fo- mentos en desarrollo que tenía que sacrificar una mesa de billar para que Tanque apoyara su batería. Eran épocas de letras sencillas con motivos recurrentes como la cerveza, las mujeres, la droga, la amistad y la rebeldía contra "el caretaje". La difusión "de boca en boca" hizo que en poco tiempo el club les quedara chico y comenzaran a buscar otros lugares. "Llegamos a tocar en una iglesia", admitió con sonrisa beática el líder de la banda. Lentamente La Renga llegó a E1 Galpón del Sur, donde echó las raíces de lo que se constituiría en un nuevo fenómeno de la música local. "Estaba bueno tocar ahí porque la onda con la gente era bárbara y parecíamos una gran familia. En verdad, el lugar era ideal para que los músicos y el público entablaran una mágica conversación, en el que no sólo el lenguaje musical era el denominador común, sino que había una verdadera comunión de gestos, señales y palabras entre ambos " . Tal como se encargarían de repetir los músicos cada vez que realicen una retrospectiva, la frase saldrá sola: " nosotros nos hicimos de abajo". "Somos cultores del rock suburbano y proletario, pero sin caer en una actitud apologética. Reivindicamos el barrio y la actitud antisnobista de las bandas argentina de los años ´70". Y así no más, sin desviarse del carril fijado, La Renga entró a grabar al estudio privado "El Zoológico" en 1991, año en el que editan en forma independiente un casete que lleva como título "Esquivando charcos". Fueron momentos de gloria para este trío de Mataderos y si bien el deseo no llegó a las bateas, logró vender un millar de copias entre los seguidores, todo un éxito para la ocasión. Este trabajo discográfico los mantuvo rodando durante dos años por decenas de locales nocturnos y escenarios de la Capital y la Provincia. Quizá mucha gente que los vio en aquella época nunca más se despegó de ellos, pues a la música contundente habían añadido una escenografía pulida y atrayente. Los recitales eran armados exclusivamente por los amigos de la banda y los músicos, en su afán de crecimiento, incorporaron a sus presentaciones en vivo a Chiflo, en saxo, y Manu, en trompeta y armónica, dos amigos de La Renga. Sobre el escenario, los covers eran cada vez menos y temas como "2+2=3" y " Blues cardíaco", comenzaron a impregnarse a la emoción de los espectadores. Poco después llegó " El rito de los corazones sangrando" y hubo un nuevo giro. Ya corría el año 1993 y el tema comenzó a galopar por los oídos de todos los fans de la banda porque ésta consiguió registrarlo en un nuevo casete independiente bautizado " A donde me lleva la vida". Este material recordado por sus canciones ácidas y potentes fue producido por La Renga y alcanzó una venta similar al primero. Además de estar en boca de todo el circuito musical, la agrupación debió abandonar El Galpón del sur debido a la gran cantidad de público que convocaba. En el recital de despedida además de lágrimas y promesas de " seguir juntos hasta siempre", sucedió algo increíble y hermoso para la banda, ya que sorpresivamente la gente comenzó a corear el número de teléfono de Tete y aquellos que lograron memorizarlo todavía pueden llamarlo. Una vez superada esta nueva escala el grupo comenzó a sentir otra responsabilidad y se juraron tener cada vez mayor fidelidad hacia sus principios. Los músicos decidieron tocar en Cemento y agasajar a sus invitados con " un vasito de vino y un plato de buseca". Chizzo explicó sin vueltas aquella iniciativa: " simplemente estamos contra los piojos resucitados y a favor de la buseca y el vino tinto". Los shows en el boliche de la calle Estados Unidos se multiplicaron a lo largo de ese año y alternaron con presentaciones de la banda en diferentes conciertos de carácter popular y en reclamos de justicia para distintas causas sociales, en las que dejaron sentado un compromiso político muy marcado cada vez que advertían que era una causa justa. La banda era pura satisfacción y entusiasmo con lo que se había realizado, pero nadie esperaba que la mano siguiera creciendo sin parar como en 1994. Ese año, hubo un punto inflexivo que los hizo ceder ante la insistencia de Polygram para grabar un disco en ese sello, aunque se hizo bajo estrictas condiciones comerciales, en las que impusieron que la compañía " sólo participa de la grabación, la distribución y la publicidad de la banda". Sin embargo, poco tiempo después de poner la firma en el contrato, el sello distribuyó en dos medios de la Capital los DATs con el hit " El rito de los corazones sangrando" y La Renga tuvo que afrontar con hidalguía la primera zancadilla. La discográfica editó bajo su sello " A donde me lleva la vida" con una polémica foto de tapa en la que se mostraba un bebé saliendo del útero de su madre, lo que desencadenó una enorme polémica e incluso la prohibición en algunos centros de venta como por ejemplo en los supermercados Carrefour. Cuando la batahola había pasado, La Renga se enfrentó con un desafío mucho más placentero: su primer concierto en el estadio Obras, privilegio que llegó gracias a algunos ahorros que habían guardado desde el inicio de su carrera. Fue La Renga la que se encargó de alquilar el estadio de la avenida Libertador. La fiesta marcó un hito en la historia del grupo y todo eso quedó registrado en una cinta que ya en el 95 sería el tercer disco, " Bailando en una pata". Nadie de los que asistió a ese espectacular show podrá olvidar el momento en que una disparatada murga ingresó a escena para tocar el tema " Blues de Bolivia", que había convertido desde hacía mucho en un ritual de la banda. El año 94 se cerraba con todos los laureles al cuello, pero las cosas iban a cambiar pocos meses después, ya en 1995 cuando La Renga vio salir a la venta el disco grabado en vivo, con baja calidad y en el que no se registraron variantes musicales ni incorporación de instrumentos. Además de ésto, dos accidentes detuvieron durante algunos meses la actividad porque Chizzo chocó con su moto contra un taxi en plena Avenida Santa Fe y a Tete le ocurrió lo mismo contra un automóvil particular, pero en la provincia de Salta. " Lo que pasa es que el rock & roll siempre tuvo esa fama de llegar al límite y probar estados sobrenaturales", explicó el cantante al soslayar a través de su explicación que el repentino crecimiento del grupo y su fama los hizo excederse en sus festejos. Hubo que esperar que desaparezcan los yesos y entonces La Renga resolvió volver a los escenarios. A esta altura el promedio de convocatoria por show superaba las cinco mil personas y por eso no dudaron en aceptar una oferta para meterse en Obras por cuatro noches a lo largo del año. Con poca publicidad y casi ninguna nota periodística, el grupo llenó cada uno de los recitales, logrando un total de 25.000 espectadores. Sin embargo, hacia fin de año, La Renga se hizo más conocida por la supuesta "apología a las drogas" que realizaba a través del polémico blues en el que sugería "cocaína, cocaína, ya me voy para Bolivia/ cocaína, marihuana, me espera una boliviana. La canción ponía al público en estado de estupor y durante los recitales hacían girar sus remeras por el aire. Con el tema "Blues de Bolivia" no quedó otra que salir a dar explicaciones frente a las autoridades diplomáticas del país del altiplano que ya se habían fastidiado con la difusión en radios. "Era una sátira, nada más, la idea sobre la que está construida la canción es que, al final, muchos de los que prohiben la droga terminan haciendo su comercio" resaltó un comunicado. En definitiva, Abel Gardone, abogado del grupo, puso punto final a la polémica tras enviar un pedido de disculpas al gobierno de Bolivia, que de inmediato fue difundido por la prensa local, y no hubo pena legal en la causa iniciada en el Juzgado Federal número 3. Ya corría el año 1996, y el grupo comenzó a tocar algunas canciones nuevas cuyas letras habían sido difundidas en un periódico denominado "El Precipicio", editado y difundido por amigos de la banda en la entrada y salida de sus recitales. Los recitales y la magia que nota en la relación con el público seguía intacta. Antes del final de este año, los muchachos de mataderos encararon el siguiente trabajo discográfico con una profesionalidad impecable y así nació "Despedazado Por Mil Partes", que denota algunos retoques sonoros y también de composición. En las letras de canciones como "El Final es Donde Partí", "La Balada del Diablo y la Muerte", "Hablando de Libertad", "A la Carga Mi Rock & Roll" se pueden detectar rasgos poéticos y elogiables inyecciones de calidad literal. La grabación de esta placa también fue a todo trapo porque se hizo en los estudios ION, se mezcló en Panda y se masterizó en la ciudad de Los Angeles. La producción fue de Ricardo Mollo y Tony Peluso se encargó de la mezcla y la masterización. Con el disco en las bateas y un video, "El final es en donde partí" -realizado por Diego Kaplan- apareciendo en la importante cadena MTV, La Renga llegó a todo Latinoamérica y además allanó el camino para despedir el año con dos shows en Obras los días 13 y 14 de diciembre. Allí implantó un espectáculo artístico que combinó teatro y música. El año 97 lo llevó a consolidar su popularidad en otros países de Latinoamérica, como en México, que es uno de los mercados más exigente de lengua española. Hasta allí fue el trío de Mataderos con toda su cultura barrial..
(L)*flO--> °o.O(¯`·._.·[ЯĖήģŲëгĂ]·._.·´¯)O.o° <--flO*(L)
Todo comenzó en las nochecitas de Mataderos cuando la banda de amigos se juntaban para tomar algunas cervezas y perderse en conversaciones metafísicas que no eran otra cosa que el análisis de lo cotidiano de lo que pasa en cada esquina de barrio, en cada casa de clase media y baja de este país. La música merodeaba en sus cabezas con ganas de atraparlos y fundirlos en un grupo de rock. Eso fue lo que pasó por una sencilla necesidad de "empezar a traducir en música esas conversaciones que teníamos y decir lo que pasa entre acordes de guitarra" Gustavo Chizzo Nápoli, y los hermanos Jorge Y Gabriel Iglesias cimentaron una banda de rock que estaba decidida a salir a tocar sin transar con nadie y con una ideología semejante a la de los Redonditos de Ricota. Corría el año 1988 y todavía los tres adolescentes inquietos no habían terminado el secundario -"invertíamos mucho tiempo en la música y en otras cosas tan interesantes como estar en un aula de clase", comentaría años más tarde un miembro de la banda-, pero ya estaban trabajando en diferentes oficios para conseguir algo de plata. Ninguno de los tres imaginaba que las curvas del destino irían guiando a este trío hasta convertirse en el referente de miles de jóvenes no solo de Argentina sino de muchos países de Latinoamérica. Hasta ese momento Chizzo era un eficaz changarín que se las rebuscaba con trabajos de plomería, Gabriel "Tete" repartía sus horas entre la lectura de viejas colecciones literarias y su cargo de obrero raso en una fábrica de bujías y Jorge "Tanque" manejaba un taxi por la ciudad y recolectaba historias urbanas. El país se debatía entre los agitados días de la hiperinflación y el gobierno de Raúl Alfonsín agonizaba. El equipo del barrio, Nueva Chicago, concentraba centenas de fanáticos en los tablones con una destacada campaña. Y mientras tanto, en una calle con aroma arrabalero, Chizzo, Juan y Gabriel se juntaban a zapar. Por esa época, los hermanos Iglesias y Nápoli se prendieron a una zapada colectiva en la plaza. Allí había gente de todo el barrio y la cosa había sido organizada por otros pibes de la zona. Esa noche empezaba un nuevo año y cada uno de los tres muchachos había augurado "un 1988 con emociones fuertes". El deseo comenzó a hacerse realidad poco después, aunque a esa altura los tres tipos de pelo largo, pantalones de jean ajustados al cuerpo y remeras negras, ni siquiera se dieron cuenta. La historia oficial acredita que aquella noche de estrellas luminosas y brisa cálida, Chizzo, Tanque y Tete se calzaron los instrumentos y comenzaron a forjar la historia de la banda que con el tiempo sería la más famosa de todo Mataderos: La Renga. Chizzo se colgó la guitarra, Tanque se sentó en la batería y Gabriel se las arregló con el bajo. Los tres amigos de barrio siguieron reuniéndose para improvisar algunos experimentos musicales en salas de ensayos que habían decidido montar en sus habitaciones. Desde aquél momento hubo códigos y leyes inquebrantables sostenidas por la trilogía "sencillez, honestidad y amistad". Con esos valores los pibes de Mataderos dieron inicio a La Renga. Fue gracias a estos postulados innegociables que La Renga se transformó en poco tiempo en una banda de culto para miles de adolescentes ávidos de encontrar un nuevo mesías de las calles. La banda captó un sector del público adolescente de escasos recursos económicos, que tiene como prioridad el trabajo antes que el estudio y suele rebelarse con argumentos puntuales hacia una sociedad que cada vez desvía más lo valores hacia la estética cáscara. Los muchachos todavía recuerdan cuando Chizzo lanzó su hoja de ruta para encarar los terrenos de la industria del rock nacional: "Todos acá estamos pelando por la misma", l.a postura rebelde y contestataria comenzó a salpicar los shows de la banda y por eso no faltaron frases tales como "ahora que el gobierno democrático es casi como el de los represores pero con otro chamuyo". La suerte ya estaba echada y una vieja conocida que tenía habiridades cultas en el tema del tarot y la lectura del futuro le murmuró al oído de Chizzo que había que darle para adelante con el tema este de la música. La Renga ni dudó y se lanzó a las calles con su mensaje crudo y frontal. Los meses fueron cayendo del almanaque de aquel 1988 mientras la agrupación tocaba y al mismo tiempo cada uno mantenía su empleo. El estilo se fue gestando con la fusión de blues argentino y un rock & roll cuadrado, con ritmo suficiente para levantar de las sillas a los que se acercaban a escucharlos. Los gustos de los músicos no han cambiado demasiado desde aqúellos días y todavía guardan los discos de Vox Dei, Manal y Pappo's Blues, que siempre son mechados con Iron Maiden y Led Zeppelin. De la mezcla de esos estilos lograron ritmos poco originales en su estructura, pero con letras francas y agresivas, y sonidos pega- dizos. Algunos covers de Creedence Clearwater Revival y otros temas propios fue ron la receta que La Renga Ilevó bajo el brazo en sus primeras excursiones para tocar más allá de la frontera del barrio. El ineludible obstáculo que significa trasladar los equipos y cargar con los gastos del traslado fue resuelto entre los amigos de la banda, quienes de a poco empezaron edificar una suerte de pasado "en la que se repar--ten pérdidas y gancias". "Tras unas pocas presentaciones callejeras y en fiestas de conocidos, nos fuimos a tocar a Larrazabal", siempre recuerda el guitarrista cuando evoca los tiempos de trasnoches en el club social y deportivo con nombre de prócer. Era una típica sociedad de fo- mentos en desarrollo que tenía que sacrificar una mesa de billar para que Tanque apoyara su batería. Eran épocas de letras sencillas con motivos recurrentes como la cerveza, las mujeres, la droga, la amistad y la rebeldía contra "el caretaje". La difusión "de boca en boca" hizo que en poco tiempo el club les quedara chico y comenzaran a buscar otros lugares. "Llegamos a tocar en una iglesia", admitió con sonrisa beática el líder de la banda. Lentamente La Renga llegó a E1 Galpón del Sur, donde echó las raíces de lo que se constituiría en un nuevo fenómeno de la música local. "Estaba bueno tocar ahí porque la onda con la gente era bárbara y parecíamos una gran familia. En verdad, el lugar era ideal para que los músicos y el público entablaran una mágica conversación, en el que no sólo el lenguaje musical era el denominador común, sino que había una verdadera comunión de gestos, señales y palabras entre ambos " . Tal como se encargarían de repetir los músicos cada vez que realicen una retrospectiva, la frase saldrá sola: " nosotros nos hicimos de abajo". "Somos cultores del rock suburbano y proletario, pero sin caer en una actitud apologética. Reivindicamos el barrio y la actitud antisnobista de las bandas argentina de los años ´70". Y así no más, sin desviarse del carril fijado, La Renga entró a grabar al estudio privado "El Zoológico" en 1991, año en el que editan en forma independiente un casete que lleva como título "Esquivando charcos". Fueron momentos de gloria para este trío de Mataderos y si bien el deseo no llegó a las bateas, logró vender un millar de copias entre los seguidores, todo un éxito para la ocasión. Este trabajo discográfico los mantuvo rodando durante dos años por decenas de locales nocturnos y escenarios de la Capital y la Provincia. Quizá mucha gente que los vio en aquella época nunca más se despegó de ellos, pues a la música contundente habían añadido una escenografía pulida y atrayente. Los recitales eran armados exclusivamente por los amigos de la banda y los músicos, en su afán de crecimiento, incorporaron a sus presentaciones en vivo a Chiflo, en saxo, y Manu, en trompeta y armónica, dos amigos de La Renga. Sobre el escenario, los covers eran cada vez menos y temas como "2+2=3" y " Blues cardíaco", comenzaron a impregnarse a la emoción de los espectadores. Poco después llegó " El rito de los corazones sangrando" y hubo un nuevo giro. Ya corría el año 1993 y el tema comenzó a galopar por los oídos de todos los fans de la banda porque ésta consiguió registrarlo en un nuevo casete independiente bautizado " A donde me lleva la vida". Este material recordado por sus canciones ácidas y potentes fue producido por La Renga y alcanzó una venta similar al primero. Además de estar en boca de todo el circuito musical, la agrupación debió abandonar El Galpón del sur debido a la gran cantidad de público que convocaba. En el recital de despedida además de lágrimas y promesas de " seguir juntos hasta siempre", sucedió algo increíble y hermoso para la banda, ya que sorpresivamente la gente comenzó a corear el número de teléfono de Tete y aquellos que lograron memorizarlo todavía pueden llamarlo. Una vez superada esta nueva escala el grupo comenzó a sentir otra responsabilidad y se juraron tener cada vez mayor fidelidad hacia sus principios. Los músicos decidieron tocar en Cemento y agasajar a sus invitados con " un vasito de vino y un plato de buseca". Chizzo explicó sin vueltas aquella iniciativa: " simplemente estamos contra los piojos resucitados y a favor de la buseca y el vino tinto". Los shows en el boliche de la calle Estados Unidos se multiplicaron a lo largo de ese año y alternaron con presentaciones de la banda en diferentes conciertos de carácter popular y en reclamos de justicia para distintas causas sociales, en las que dejaron sentado un compromiso político muy marcado cada vez que advertían que era una causa justa. La banda era pura satisfacción y entusiasmo con lo que se había realizado, pero nadie esperaba que la mano siguiera creciendo sin parar como en 1994. Ese año, hubo un punto inflexivo que los hizo ceder ante la insistencia de Polygram para grabar un disco en ese sello, aunque se hizo bajo estrictas condiciones comerciales, en las que impusieron que la compañía " sólo participa de la grabación, la distribución y la publicidad de la banda". Sin embargo, poco tiempo después de poner la firma en el contrato, el sello distribuyó en dos medios de la Capital los DATs con el hit " El rito de los corazones sangrando" y La Renga tuvo que afrontar con hidalguía la primera zancadilla. La discográfica editó bajo su sello " A donde me lleva la vida" con una polémica foto de tapa en la que se mostraba un bebé saliendo del útero de su madre, lo que desencadenó una enorme polémica e incluso la prohibición en algunos centros de venta como por ejemplo en los supermercados Carrefour. Cuando la batahola había pasado, La Renga se enfrentó con un desafío mucho más placentero: su primer concierto en el estadio Obras, privilegio que llegó gracias a algunos ahorros que habían guardado desde el inicio de su carrera. Fue La Renga la que se encargó de alquilar el estadio de la avenida Libertador. La fiesta marcó un hito en la historia del grupo y todo eso quedó registrado en una cinta que ya en el 95 sería el tercer disco, " Bailando en una pata". Nadie de los que asistió a ese espectacular show podrá olvidar el momento en que una disparatada murga ingresó a escena para tocar el tema " Blues de Bolivia", que había convertido desde hacía mucho en un ritual de la banda. El año 94 se cerraba con todos los laureles al cuello, pero las cosas iban a cambiar pocos meses después, ya en 1995 cuando La Renga vio salir a la venta el disco grabado en vivo, con baja calidad y en el que no se registraron variantes musicales ni incorporación de instrumentos. Además de ésto, dos accidentes detuvieron durante algunos meses la actividad porque Chizzo chocó con su moto contra un taxi en plena Avenida Santa Fe y a Tete le ocurrió lo mismo contra un automóvil particular, pero en la provincia de Salta. " Lo que pasa es que el rock & roll siempre tuvo esa fama de llegar al límite y probar estados sobrenaturales", explicó el cantante al soslayar a través de su explicación que el repentino crecimiento del grupo y su fama los hizo excederse en sus festejos. Hubo que esperar que desaparezcan los yesos y entonces La Renga resolvió volver a los escenarios. A esta altura el promedio de convocatoria por show superaba las cinco mil personas y por eso no dudaron en aceptar una oferta para meterse en Obras por cuatro noches a lo largo del año. Con poca publicidad y casi ninguna nota periodística, el grupo llenó cada uno de los recitales, logrando un total de 25.000 espectadores. Sin embargo, hacia fin de año, La Renga se hizo más conocida por la supuesta "apología a las drogas" que realizaba a través del polémico blues en el que sugería "cocaína, cocaína, ya me voy para Bolivia/ cocaína, marihuana, me espera una boliviana. La canción ponía al público en estado de estupor y durante los recitales hacían girar sus remeras por el aire. Con el tema "Blues de Bolivia" no quedó otra que salir a dar explicaciones frente a las autoridades diplomáticas del país del altiplano que ya se habían fastidiado con la difusión en radios. "Era una sátira, nada más, la idea sobre la que está construida la canción es que, al final, muchos de los que prohiben la droga terminan haciendo su comercio" resaltó un comunicado. En definitiva, Abel Gardone, abogado del grupo, puso punto final a la polémica tras enviar un pedido de disculpas al gobierno de Bolivia, que de inmediato fue difundido por la prensa local, y no hubo pena legal en la causa iniciada en el Juzgado Federal número 3. Ya corría el año 1996, y el grupo comenzó a tocar algunas canciones nuevas cuyas letras habían sido difundidas en un periódico denominado "El Precipicio", editado y difundido por amigos de la banda en la entrada y salida de sus recitales. Los recitales y la magia que nota en la relación con el público seguía intacta. Antes del final de este año, los muchachos de mataderos encararon el siguiente trabajo discográfico con una profesionalidad impecable y así nació "Despedazado Por Mil Partes", que denota algunos retoques sonoros y también de composición. En las letras de canciones como "El Final es Donde Partí", "La Balada del Diablo y la Muerte", "Hablando de Libertad", "A la Carga Mi Rock & Roll" se pueden detectar rasgos poéticos y elogiables inyecciones de calidad literal. La grabación de esta placa también fue a todo trapo porque se hizo en los estudios ION, se mezcló en Panda y se masterizó en la ciudad de Los Angeles. La producción fue de Ricardo Mollo y Tony Peluso se encargó de la mezcla y la masterización. Con el disco en las bateas y un video, "El final es en donde partí" -realizado por Diego Kaplan- apareciendo en la importante cadena MTV, La Renga llegó a todo Latinoamérica y además allanó el camino para despedir el año con dos shows en Obras los días 13 y 14 de diciembre. Allí implantó un espectáculo artístico que combinó teatro y música. El año 97 lo llevó a consolidar su popularidad en otros países de Latinoamérica, como en México, que es uno de los mercados más exigente de lengua española. Hasta allí fue el trío de Mataderos con toda su cultura barrial..
(L)*flO--> °o.O(¯`·._.·[ЯĖήģŲëгĂ]·._.·´¯)O.o° <--flO*(L)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
